El 2025 fue un año en el que el sector GLP necesitó, una vez más, defender sus fundamentos: seguridad, responsabilidad, previsibilidad regulatoria y el derecho del consumidor a un servicio confiable.
El GLP sigue siendo una de las fuentes de energía más relevantes de America Latina. Está presente en la cocina de las familias, en el comercio, en pequeños negocios, en el sector automotriz, en comunidades distantes y en regiones donde ninguna otra solución llega con la misma eficiencia y al mismo costo.
El GLP es un vector de seguridad energética y, sobre todo, un combustible de transición, indispensable para una transición energética justa en América Latina. En una región donde millones de personas aún dependen de leña, carbón, queroseno y otras fuentes altamente contaminantes para cocinar y calefaccionarse, hablar de transición energética sin considerar el acceso real a la energía es ignorar la dimensión humana del problema. El GLP ocupa precisamente ese espacio: es una solución disponible, escalable, con beneficios inmediatos para la salud pública, para la reducción de emisiones locales y para la dignidad en la vida cotidiana de las familias.
Durante el año pasado se visibilizo que existen países en la región que sufren del incremento significativo de actividades ilegales e informales por falta de una regulación y fiscalización adecuada; y, además, se vienen promoviendo iniciativas que pueden llevar a que las actividades informales se incrementen. Por ello es vital NO impulsar medidas que: eleven los riesgos, reduzcan el control sobre la cadena o abran las puertas a la informalidad; ya que los resultados previsibles serán el aumento de accidentes y la pérdida de confianza en el servicio.
Pero sin duda un tema crucial en la agenda del sector fue la necesidad de una regulación seria, técnicamente fundamentada y económicamente sostenible; que garanticen el desarrollo de actividades competitivas y seguras, con márgenes que permitan mantener un servicio seguro y eficiente.
Esto y mucha más información de interés podrás encontrarlas en el artículo adjunto de la AIGLP – Asociación Iberoamericana de GLP.
Termina concluyendo: ¨El sector tuvo que recordar, en distintos foros, que la seguridad no es negociable, que la marca y la trazabilidad son elementos estructurantes de la calidad del servicio, que la regulación no puede improvisarse y que las políticas públicas deben diseñarse con técnica, focalización y responsabilidad económica. La industria del GLP seguirá siendo esencial en América Latina y necesita mantener su lógica virtuosa: inversión sostenida por reglas claras, fiscalización efectiva, responsabilidad objetiva y compromiso permanente con el consumidor¨
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